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MAURICE BLONDEL  (1861-1949)

PENSADOR CATÓLICO

 

 

Maurice fue un filósofo cristiano francés, nacido en una familia borgoñona de tradición católica.

 

Maurice cursó sus primeros estudios en el Liceo y luego en la Universidad, donde obtuvo la Licenciatura en Letras y el Bachillerato en Derecho. A los 20 años fue admitido en la École Normale Supérieure, donde tuvo como profesores a Emile Boutroux y a Léon Ollé-Laprune, y como condiscípulos, entre otros, a Víctor Delbos y a Pierre Duhem.

 

Fue la intervención de monseñor Rivet, obispo de Dijon, que venció las vacilaciones de la familia y permitió a Maurice concursar e ingresar en la École Normale Supérieure en 1881.

 

Peter Henrici se expresa así de Maurice: "Hace mucho tiempo, en 1947, antes de ingresar a los jesuitas, yo estaba en París con mi madre. Nos hemos registrado en el ´Social Weeks´; era un jueves y hubo tres conferencias. La presentación de Blondel fue leída por su hijo porque Blondel estaba ciego y enfermo. En esa ocasión conocí personalmente a su hija, su yerno y a Henri De Lubac. Inmediatamente entendí que el pensamiento de Blondel era de gran interés".

 

La voz de Maurice ha sido siempre minimizada, claramente una minoría. Incluso en los seminarios y universidades pontificias.

 

A mediados de 1884 comenzó a ejercer la docencia, pero pronto se retiró a la casa de campo familiar en Saint Seine-sur-Vingeanne, para preparar su tesis doctoral. Ya desde 1882 estaba decidido a estudiar la acción humana y su sentido, tema y perspectiva inéditos en la filosofía francesa de la época, ya que el término acción ni siquiera figuraba en el voluminoso Dictionnaire des sciences philosophiques de A. Franck.

 

El resultado de Maurice fue una obra pacientemente construida, redactada por completo tres veces y por fin presentada en la Sorbona el 7 de junio de 1893 ante un jurado compuesto por Boutroux, Paul Janet, Brochard y Séailles. Fue publicada el mismo año en la Bibliotheque de Philosophie Contemporaine, y llevaba como título completo: L'Action, Essai d'une critique de la vie et d'une science de la pratique.

 

La obra constituyó el primero y más elevado fruto de aquella profunda convicción cristiana que había de ser la base de toda la investigación filosófica de Maurice. Pero el ambiente académico, lleno por completo de una tradición diferente, no estaba dispuesto a acoger la tesis que afirmaban el valor filosóficamente decisivo de la práctica cristiana.

 

La discusión del 7 de junio de 1894, extraordinariamente animada, fue una prueba de lo anterior. Maurice no salió de ella derrotado en modo alguno, pero no dejaron de hacerse sentir las consecuencias en el terreno práctico, y vio cómo se le negaba el puesto de profesor.

 

En 1895, R. Poincaré, ministro de Instrucción Pública, gracias a la activa intervención de Boutroux, intervino para que se le quitara el veto, y Maurice fue nombrado "maître de conférences" en la Universidad de Lille, para pasar, al año siguiente, a la de Aix-en-Provence.  Allí permanecería el resto de su vida. Ningún otro episodio caracterizará su vida, consagrada por completo al estudio y a la enseñanza, en continua lucha con su endeble naturaleza y, en los últimos años de su vida, contra la ceguera.

 

Hasta 1934, a los 73 años, no rompe el silencio y en el breve período de tres años publica su trilogía El pensamiento, El ser y los seres y L'action, a la que seguirán dos volúmenes sobre La philosophie et l'esprit chrétien, que coronan su esfuerzo especulativo de filósofo cristiano.

 

Este conjunto denominado «trilogía», debiera ser más bien de «tetralogía», ya que otra obra de gran aliento coronará pronto el conjunto: La Philosophie et l'esprit chrétien, en dos volúmenes, última en ejecución, pero primera y constante en la intención. Debía seguir un tercer volumen de ella, pero en su lecho de muerte, Maurice octogenario sólo alcanzó a disponer la edición de dos estudios anteriores reunidos bajo el título Exigences philosophiques du christianisme (1950). Se extinguió suavemente en su residencia de Aix-en-Provence, a los 88 años de edad.

 

¿Qué proyectos tiene para una mayor difusión de su pensamiento de Maurice?.  Esta pregunta formulada a Peter Henrici fue contestada así:

 

"Miro hacia la publicación en CD-ROM de todo el material preparatorio de ´L´Action, ´ la obra misma y las citas--una especie de comentario científico. Y entonces la publicación de todas las notas manuscritas que su hija me dio para su publicación en 1967. Cuando me retire de mis deberes pastorales espero tener éxito en la ejecución de estos proyectos a término".

 

Las tres primeras obras, la "trilogía", que tocan los temas fundamentales de la filosofía, y la cuarta sobre el espíritu cristiano, constituyen una «filosofía del cristianismo».

 

La Pensée, El Pensamiento, quiere ser una «historia natural» del pensar, desde su génesis cósmica hasta sus formas superiores en la conciencia y en la ciencia. La inadecuación cartesiana entre pensar y ser, Maurice la sustituye por la inadecuación constante del pensar respecto a su destino integral. El entero orden especulativo, que incluye sentir, conocer, idear, razonar, no basta para la vida de la acción. La razón de ello se encuentra, piensa Maurice, en que el mismo pensar está constituido por dos impulsos irreductibles, pero complementarios: el pensar «noético», conceptualizador y universalizante, y el pensar «pneumático», diversificador y propulsor. Pero éstas no son formas de algún «yo puro» o «ego trascendental» sino de la actividad intelectual en su inseparable unidad sintética con el universo. Tres órdenes progresivos aparecen así discernibles: 1° el orden de los signos y del lenguaje, como pensamiento pensado; 2° el orden del Absoluto implicado en el pensar, que devela al Pensamiento Pensante y trascendente; y 3° el orden receptivo en el que el pensar es iluminado y elevado más allá de su potencia natural. En todos ellos aparece imposible que el pensar se cierre en una esfera autosuficiente: es necesario integrar en él algo que le permanece siempre irreductible.

 

L'Etre et les etres, El ser y los seres, quiere ser el estudio de ese «más allá». A partir de nuestro sentiment d'etre (no de la noción de ser) compara los diversos grados dados a nuestra experiencia: materia, vida, persona, sociedades, universo entero. La constante inadecuación se reencuentra aquí: son y no son, subsisten en devenir; conducen a la necesidad lógica de la afirmación del ser en sí. Se trata, en verdad, de una reedición del argumento ontológico. El blondeliano, sin embargo, va más allá de las formas anselmiana, cartesiana o leibniziana, porque no se mueve en el plano de la sola abstracción, sino que aspira a obtener su verificación en la práctica consecuente a la buena opción. Afirmado el Ser en sí surge el tema de la relación a él de los seres contingentes. Mauricel responde elaborando una ontología concreta de los seres creados, que devela una evolución tendencial que es una verdadera gestación de seres u ontogénesis, y en ella busca desentrañar una canónica del devenir y consolidación de los seres, condición para que realicen el designio del cual proceden, y alcancen el destino a que están ordenados: Blondel la llama Normativa. Repasando los grados de seres, se encuentra que ejercen diversas funciones normativas: la materia es la expresión de la universal contingencia, la vida es la organización dinámica de fuerzas cósmicas para servir de soporte al espíritu, que es a la vez inquietud y empuje hacia el Ser, hacia Dios.

 

En la reelaboración de L'Action, La Acción, Maurice afronta en el primer tomo un problema paralelo al visto en L'Etre: ¿Cómo es posible que verdaderamente actúen causas segundas, dándose la acción de la Causa Primera Universal? El filósofo recoge todas las aporías presentadas al respecto, conduciendo el raciocinio a la especificación de las diversas causalidades segundas. El 2° tomo rehace el itinerario de la primera Action, aunque sin la espontaneidad del primer brote juvenil. El lenguaje se simplifica y la exposición, aunque recargada por las repeticiones, destaca las líneas de fondo de toda la obra blondeliana.

 

La Philosophie et l'Esprit Chrétien, La Filosofía y espíritu cristiano, es un intento de instaurar una filosofía de los dogmas católicos que complete los tres libros anteriores: todos ellos querían mostrar nuestras aspiraciones e influencias naturales; Esprit Chrétien quiere por su parte examinar cómo responden los misterios del catolicismo a esos enigmas filosóficos.

 

 

INFORMACIÓN TOMADA DE:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/blondel_maurice.htm

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/6916?eng=y

http://es.wikipedia.org/wiki/Maurice_Blondel

 

 

 

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Pensadores Católicos

"¿Quién, que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes?"
¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?

 

Nicolás Copérnico

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